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2/1/13

PROPÓSITOS, DESEOS Y UN TOQUE REIVINDICATIVO PARA 2013




Reviso otras entradas de propósitos y deseos de año nuevo y compruebo que, al menos, he logrado cumplir parte de ellos como el de no quedarme con ganas de ver una obra solo porque esté programada en otra ciudad (¡BIBAN los viajes teatrales!)



  • Resulta que soy una fan declarada de los actores hombres, y resulta que 2012 fue el año de las actrices, de esas que ya son dignas de llevar el artículo: la Portillo, la Machi, la Orazzi. En aras de cumplir con la igualdad y con la rima de 2013, pido que 2013 sea el año de los actorazos.
  • Si 2012 fue el año del descubrimiento del teatro en pequeño formato con Microteatro, y como creo que todavía no he profundizado en el lenguaje de este formato, quedan pendientes más exploraciones. Para esta primavera me pido una visita a la Casa de la Portera y su Ivan-Off

  • Después del regreso a Olmedo el año pasado, todavía queda pendiente la vuelta a Almagro. Llevo años amenazando con ella, ¿será mi “este año dejo de fumar” en versión teatrera?
  • Diosito, mándame para 2013 un Don Juan Tenorio decente, porfi.
  • Ya puesta a pedir, yo le pido a Kamikaze Producciones que repongan Veraneantes o que, al menos,  me la pasen en vídeo.
  • 2012 fue el año tuiteatrero por excelencia. Qué bello es compartir pasiones. Solo pido que se mantenga y que haya más desvirtualizaciones fantásticas.
  • Os tengo ganas: Rigola, Del Arco, Pou, Vasco, Pascual. A ver qué me hacéis para este 2013. Sorprendedme.




Como estoy exiliada en el lejano oeste, permitidme que pida, desee y me proponga en modo localista:


  • Hubo un tiempo que el FÁCYL no solo molaba sino que estaba marcado en la agenda como cita ineludible. Que vuelva a serlo.
  • Que se terminen las obras tanto en el Teatro Ramos Carrión de Zamora, como en el Teatro de la Comedia, sede de la CNTC. Se podrían hacer apuestas malévolas de cuál terminará antes pero yo me conformo con que al primero le den contenido una vez abierto.



  • Que el Teatro Juan del Enzina sea el Teatro Juan del Enzina. Y ya, que me enervo.
  • Que las salitas que se abrieron en 2012 en Salamanca –Al Margen, Teatro La Comedia– encuentren un hueco y se asienten en la programación cultural. Que el público acuda a su llamada, que las mimen, que las mimemos.
  • Feria de Teatro de Ciudad Rodrigo, que tu luz no se apague, que te mantengas, que seas fuerte, que tires para adelante.


Y ya que me permitís, permitidme que me ponga en modo reivindicativo/pesado:





  • Que los pagos a compañías se realicen, no en el milenio que viene, sino en los meses siguientes (ojo, ¡ya no pido en el mismo mes!!)
  • Que cambiemos el chip. Que seamos más comprometidos, más combativos, más cañeros. Más hacia adelante. Que la gente de teatro pierda el miedo y que se haga más visible en sus reivindicaciones.
  • Que el teatro no es solo entretenimiento, es cultura. Que no solo define a España el deporte, también nuestra pintura, nuestra arquitectura, nuestra literatura y nuestras artes escénicas.


Y ya.


QUE VIVA EL TEATRO.


1/1/13

2012 SEGÚN 2013. MOMENTAZOS TEATRALES


 PARA NO OLVIDAR


Más que de balances en el mismo mes de diciembre, soy más de echar la vista atrás y ver el año pasado con la perspectiva del nuevo. Ya antes fue el 2011 según 2012. Ahora toca revisar el año 2012 a partir de la perspectiva renovada de 2013.

En esta ocasión, antes que mencionar los aspectos positivos y negativos,  he preferido destacar solo los  positivos, a ver si así cambiamos un poco el espíritu apocalíptico del IVA, el destrozo de las instituciones por impagos y la desaparición de ayudas, la bajada de espectadores y el clima general de desolación cultural que planea en este país y miramos hacia adelante, hacia la luz ("si miro hacia atrás, estoy perdida", que decía Daenerys Targaryen, la de Canción de hielo y fuego). 

El teatro no se va a morir. Amenaza con morirse desde hace más de 2400 años y aquí lo tenemos todavía, dando guerra.

 ("De crisis del teatro se habla desde que el teatro nació. De hecho, una investigación seria dudo que supiera discernir si nació antes el teatro o su crisis. como en el asunto del huevo o la gallina tampoco es fácil saber a quién a corresponde la prioridad"  Teatro español 1980-2000. Catálogo visitado) 

Hay talento, hay goce, hay locos que aman el teatro, hay compromiso, hay voluntad. VAMOS.

Aquí os van mis MOMENTAZOS TEATRALES de 2012 ordenados cronológicamente, excepto el último. (es posible que si no habéis visto la obra, no os esteréis de mucho; si la habéis visto, quizá la rememoración sea conjunta). A GOZAR. 



La función por hacer, de Kamikaze Producciones. Raúl Prieto deambulando por el patio de butacas, su movimiento de manos, sus arrebatos de ira; el llanto de Manuela Paso; los golpes de Bárbara Lennie en el pecho; el foco que se puso a arder, el aplauso a Israel Elejalde. El debate posterior de si ese foco era real o formaba parte de la función.











- Los cencerros de Farsas y églogas, de Nao D’Amores y CNTC. Todo un Juan del Enzina entregado, carcajeando y aplaudiendo a rabiar un montaje del XVI que mantiene la fonética de entonces.










Follies, dirigida por Mario Gas en el Teatro Español, mi primer musical en vivo. Vicky Peña pasándoselo pipa; Mario Gas paseando por el teatro a oscuras al comienzo, su frase final. Y, por favor, Massiel dándolo todo con I'm still here







Tempestad, dirigida por Sergio Peris-Mencheta: las grabaciones previas, Próspero y su gabardina, Calibán, Miranda. La multifuncionalidad de la escalera. La tormenta. Esa atmósfera mágica entre público y escena.










Celestina, de Atalaya TNT: La danza de amor en el encuentro entre Melibea y Calisto: pura poesía. Conseguir que una escena erótica –la de Areúsa con Pármeno- lo sea sin necesidad más que de enseñar un ombligo. Seis sillas altas que lo mismo te valen para recrear la pared por la que cae Calixto, la casa de Celestina, la de Melibea… Los coros, el impactante comienzo, el final. Su compromiso.






- Un trozo invisible de este mundo, de Juan Diego Botto y dirigida por Sergio Peris Mencheta: el guante de cuero de la mano derecha, la mano izquierda vendada y Juan Diego Botto acercándose lentísimamente por la cinta. Juan Diego Botto subiéndose a las maletas y diciendo que a él no le da igual, que no es lo mismo 1 que 10.





- El desamor de Los ojos, de Pablo Messiez. Nela corriendo por el escenario, Pablo acariciando caras, la risa de Natalia. La escena de la “arena” a tres movimientos. Una incontenible jartá a llorar de la actoraza Fernanda Orazzi contagiada al público. El desamor de nuevo.








Juicio a una zorra, de Kamikaze Producciones. El despecho de Helena, los silencios de Helena. Beber para olvidar.  Carmen Machi o la confirmación de que los grandes perfumes y los grandes venenos siempre van en frascos pequeños: su dominio de escena, su presencia, su vis cómica, su inmensa capacidad para el drama.








La vida es sueño, dirigido por Helena Pimenta CNTC. La Segismunda bajando del techo, la Segismunda subiendo por las escaleras. Los pelos como escarpias escuchando a Blanca Portillo recitar a Calderón: sus matices, su verdad, sus ganas. Notario y Portillo mano a mano. Una puesta en escena brillante.







-La fascinación producida por las escenografías de:









HAMLET 











LUCES DE BOHEMIA







CELESTINA 












LA VIDA ES SUEÑO 

31/12/12

FARSAS Y ÉGLOGAS


CLASICORROS PRE-CLÁSICOS (primera entrega)





AUTOR: Lucas Fernández
DIRECCIÓN y DRAMATURGIA: Ana Zamora
ARREGLOS Y DIRECCIÓN MUSICAL: Alicia Lázaro
COREOGRAFÍA: Javier García Ávila
ASESOR DE VERSO: Vicente Fuentes
ESCENOGRAFÍA: David Faraco
VESTUARIO: Deborah Macías
ILUMINACIÓN: Miguel A. Camacho, Pedro Yagüe
AYUDANTE DE DIRECCIÓN: Juan Carlos Sanz
PRODUCCIÓN: Nao D’Amores y CNTC.
REPARTO: Sergio Adillo, Eva Jornet, José Vicente Ramos, Elena Rayos, María Alejandra Saturno, Juan Pedro Schwartz, Alejandro Sigüenza, Isabel Zamora.
DATOS DE LA FUNCIÓN: Teatro Juan del  Enzina (Salamanca), 9 de marzo de 2012. 1h 15 min.






Farsas y églogas es un soplo de aire fresco. Estarán conmigo que un texto prelopesco del XVI es poco atractivo de por sí. Pues bien, Ana Zamora y su troupe consiguieron que el auditorio del Teatro Juan del Enzina entendiera sin problemas el montaje (esas carcajadas, esos aplausos). El logro es doble si les digo que los actores no hablaban con los sonidos del castellano actual, sino los del XVI.  Y además, el concienzudo y meticuloso trabajo estaba presentado con suma delicadeza: su plástica, su lenguaje escénico, su música plenamente integrada en el espectáculo, esa maravilla que es el retablo final… hasta consiguieron que unos pastorcicos con cencerros devolvieran al público –en su mayoría “de provincias”– a nuestra infancia, gracias a esas evocaciones tan fantásticas del folkore (jotas, bailes, canciones, palos, cencerros…).
A eso únanle una grandísima labor coral interpretativa para hacer no solo comprensible ¡sino para hacer reír! mediante tonos de voz y lenguaje corporal lo que, a priori, sería casi imposible de entender. De ellos quiero destacar la intensidad de Sergio Adillo y la alegría contagiosa y capacidad comunicativa de Elena Rayos.
Una vez, Nao D’Amores vuelve a demostrar su amor por la literatura, jolgorio mediante un proceso de reconstrucción escénica impecable.
Imperdible si estás dispuesto a arriesgar y a dejar que te seduzcan.




29/10/11

CONTRACRÓNICA DE LA REAPERTURA DEL JUANDEL.




SI YO FUERA...

Si yo fuera programadora del Juan del Enzina...

En un momento menos convulso que este, sin la crisis -ni la excusa de la crisis-, con suficiente antelación, presupuesto de sobra y una idea bien clara de lo que un Aula de Teatro tendría que ser, esta menda se hubiera montado una (re)inauguración con una duración parecida a la de una boda gitana y con el mismo espíritu festivo. Que un teatro no se abre todos los días.

La prueba del pañuelo pasaría por la exhibición del espacio ante prensa y el mundo del politiqueo universitario, local y regional, con su pequeño discurso y sus buenas intenciones. Luego unos pases para grupos de teatro, estudiantes de la universidad, profesores... para que tengan la oportunidad de conocer los entresijos del teatro.

La ceremonia de unión entre los contrayentes se celebraría en dos días: el oficial y el golfo.

Para el primero, el de las autoridades y demás, se me antoja un espectáculo barroco completo -llamadme clasicorra, que no hay problema-, un Perro del hortelano, por ejemplo. Que ¿por qué? porque es Lope, porque es comedia -y siempre es mejor inaugurar con alegría-, porque lo dirige Eduardo Vasco, porque es de la CNTC ¿más razones?
¿Qué pasa si no me puedo traer El perro del hortelano? Bueno, pues ahí está El alcalde de Zalamea, que Calderón no es manco y el montaje también hace gozar.
¿Y si la mariposa aletea y tampoco está disponible El alcalde de Zalamea??? Bueno, pues seguro que hay otro espectáculo de la CNTC, como los de la Joven...

(Atención: esto es una opción personal, me podría haber dado por barrer para casa y traer a Nao D'Amores o los Corsario. O por un Shakespeare, un Lorca o un Valle u otro clásico más moderno, postmoderno e internacional... pero es mi especulación y especulo como me place)

Para aderezar la primera sesión teatral, hubiera encargado -con tiempo, claro, no de un día para otro- a los grupos de teatro universitario que se lanzaran a hacer unos entremeses, una loa, una mojiganga, unos bailes... en el mismo escenario o en el hall del teatro. Así los grupos se sentiríanparte de los fastos, saben que este es su espacio y tienen la oportunidad de "presentarse en sociedad".

(Podría haber optado por darles un día para ellos... ¿pero cuál de todos los grupos? ¿bajo qué criterio un grupo actúa y los otros no?)

Eso como inauguración oficial. Y no me cortaría en absoluto en la duración. Muchos de los asistentes tardarán en regresar al teatro, por lo que quizá necesitarán una buena dosis de teatro en vena. Luego el vinillo de honor de siempre, para recuperar. Eso que no falte.

Para el día siguiente, dejaría los figurines en casa y convocaría a la comunidad universitaria. A ser posible, al alumnado. Y le deleitaría con el espectáculo más GOLFO que encuentre. Algo que diga: oye, somos un teatro universitario, no queremos hacer la competencia al Liceo (más que nada porque no tenemos columnas y se puede ver la escena desde cualquier punto de la sala), somos jóvenes y buscamos público joven, nos gusta el riesgo y la experimentación... ah, y somos alternativos. Y luego un calimocho de honor.

Como "alboreás" me puedo plantear un espectáculo de danza y/o, sin ser el espacio más apropiado, un grupo de música de la universidad, como la Big Band, por ejemplo.

Y, como colofón, el inicio de la primera actividad de teatro made in la Cátedra Juan del Enzina (aunque para eso la tendría que haber "re-activado"): una exposición de teatro en el hall, un seminario, un curso de teatro...

Y entradas numeradas, porfa. Y no dejaría al azar las invitaciones, que luego somos todos unos enfadicas.

Y como esto no deja de ser una elucubración, o un deseo, o un sueño.... y como los sueños, sueños son pues blablaba

2/1/11

3 PROPÓSITOS Y 7 DESEOS DE AÑO NUEVO.






PROPÓSITOS
• No volver a quedarme con ganas de ver un espectáculo. Si hay que ir a otra ciudad por un montaje que merezca la pena, se va.
• Almagro, Mérida y Ciudad Rodrigo. De este verano no pasa. Olmedo merece la pena.
• Ser arriesgada en la selección de espectáculos para no perder el efecto sorpresa pero también selectiva.
DESEOS
• Que se mantenga el nivel de programación del FÁCYL.
• Que la programación no se vuelva más exigua en Salamanca.
• El regreso del ciclo Sala Marte de teatro (¡y poesía!)
• Espíritu renovador y de superación en el teatro made in Salamanca
• Una programación de verdad en el Principal de Zamora.
• Que se reconozca la labor del Teatro Español como centro de agitación, difusión y creación teatral.
• La finalización de las obras del Teatro de la Comedia (CNTC, Madrid) y del Aula de Teatro Juan del Enzina (Salamanca) y, por Lope, que se re-inauguren decentemente.
OJALÁ.

VISTA ATRÁS. EL 2010 SEGÚN EL 2011.












VISTA ATRÁS. EL 2010 SEGÚN EL 2011.


30 espectáculos. Menos que otros años, menos decepciones, más selección, menos programación, más amigueo, menos FÁCYL, más rememoraciones, menos teatro de calle, más obras para el recuerdo. Más calidad, creo.
8 obras made in Salamanca. Desde luego el café-teatro se llevó la palma con un Absurdos que no estuvo mal aunque puede dar mucho más de sí; dos Kakareando (o cacareando, ya no sé) que mejora cada día; una sorprendente y agradable Orquesta Torbellino; y el deseado regreso en dos ediciones (primavera y otoño) calcadas entre sí del Gran Café Teatro, si no fuera porque se celebraron en lugares diferentes. Tan solo dos espectáculos de sala, uno de ellos universitario y muy largo: Estocolmo. Y un Veneno que supuso un cambio de rumbo de Intrussión hacia otros lares dramatúrgicos. ¿Por qué tan poco teatro de sala made in Salamanca? Pereza. Conocidos casi todos, solo voy a lo que me interesa por calidad (y simpatía personal-teatral), con la esperanza de que todos luchen por superarse a sí mismos.
7 textos contemporáneos 19:30, La charca inútil, Urtain, El cerco de Leningrado, 2036 Omena-G, Veneno y Un dios salvaje, montaje español con texto francés. Para que luego digan que no hay dramaturgos, ni textos de calidad. Todos ellos mostraron frescura y estaban bien construidos. En 19:30 y La charca inútil mediaba Adolfo Fernández: en el primero, buen elenco, buena dirección; en la segunda, delicadeza absoluta para tratar un tema tan complicado como las secuelas por los atentados del 11 M. El cerco de Leningrado fue un montaje honroso para un texto difícil. 2036 Omena-G supuso el autohomenaje de la despedida de un director, con la acostumbrada excelencia en la puesta en escena. Un dios salvaje, un elenco mediático que resolvió estupendamente un texto de la Rezza, no tan maravilloso como anteriores.
6 “con ganas de”. Glengarry Glen Rose con Carlos Hipólito y Ginés García Millán, La moza del cántaro de la Joven CNTC, Angelina o el honor de un brigadier dirigida por Juan Carlos Pérez de la Fuente, la Feria de Teatro de Ciudad Rodrigo, Festival de Almagro, Festival de Mérida. Aish! Otra vez será.
5 FÁCYLES y varios FAQUIRES. El cambio de programador trajo un necesario cambio de aires que se agradeció notablemente. La calidad de los montajes, en general, era para mí media alta: atrás quedó ese medio antes de entrar a la sala porque la obra podía ser una maravilla de los dioses del teatro (Petiteshistoires.com) o una gran cagada (para olvidar). Ahora parece todo mucho más equilibrado, estuviera cerca de tus gustos personales o no, si te compras una entrada, vas con la tranquilidad de saber que aquello está muy bien hecho. Pororoca me gustó. Orfeo y Eurídice y Stemmer estuvieron bien aunque no sean mi estilo. Dogville me sorprendió muy gratamente y Gnosis, simplemente, me hizo levantar del asiento junto al resto del público para aplaudir a ese privilegiado de la danza. Que todo siga así, a pesar de la bajada de presupuesto.
4 estaciones, 4 obras. Primavera, Urtain. Verano, Gnosis. Otoño, El alcalde de Zalamea. Invierno, Todos eran mis hijos. Espectáculos como estos son los que te atrapan, te zambullen en lo que sucede en el escenario, te emocionan: dan sentido al teatro. Gran apoteosis final de año en Valladolid con Miller, Tolcachir, Hipólito y Muñoz.
3 clásicos. La CNTC mostró doble personalidad con tan buenos actores y tantos recursos técnicos y económicos. La cara: El alcade de Zalamea. La cruz: El condenado por desconfiado. Bien está lo que bien comienza, Calígula se rebeló como un montaje de mucha calidad gracias a la inteligencia de su director y al trabajo de compañía. La sorpresa clásica se la llevó Himenea a final del año.
2 refritos. Trampa mortal se volvió a montar con su protagonista anterior en un montaje comercial propio para visitar una ciudad en fiestas; El pisito, fue una adaptación de la película que funcionó gracias, fundamentalmente, a que su cómico tiró de recursos.
1 decepción. El mal de la juventud.
El espectáculo del año: URTAIN. Y de 2009 y de 2008. La primera vez siempre es inesperada, impresionante. La segunda fue en el Teatro Liceo y, aunque la maquinaria estaba más que engrasada, se notó el cambio de espacio en la parte técnica. Y a la tercera fue la vencida, pero la de la perfección teatral: la obra no solo no había perdido toda la intensidad y emoción tras la gira sino que se había incrementado con la apoteosis de la cercanía de los premios MAX, la grandísima acogida de público durante la gira y el cambio de actor en el personaje del Presentador que no hizo más que darle agilidad, energía y exhibición.
1 actor. Roberto Álamo no interpreta a Urtain, es Urtain. Su entrega absoluta al personaje, su comprensión, su humanidad son admirables. Emociona y se emociona. Da al público y recibe con humildad. Es puro corazón, verdad interpretativa. Una bestia escénica. Su interpretación, sus detalles son tan dignos de recordar como la interpretación de un grande. Roberto Álamo es grande, inmenso.

14/12/10

EL ALCALDE DE ZALAMEA


PORQUE AMORES QUE MATAN...




EL ALCALDE DE ZALAMEA
AUTOR: Pedro Calderón de la Barca
VERSIÓN, DIRECCIÓN Y ESPACIO SONORO: Eduardo Vasco
ASESOR DE VERSO: Vicente Fuentes
ILUMINACIÓN: Miguel Ángel Camacho
SELECCIÓN DE VESTUARIO: Lorenzo Caprile
ESCENOGRAFÍA: Carolina González
REPARTO: David Lorente, Diego Toucedo, David Lázaro, Pepa Pedroche, Ernesto Arias, Pedro Almagro, Miguel Cubero, Alejandro Saa, Joaquín Notario, David Boceta, EvaRufo, Isabel Rodes, José Luis Santos, Alberto Gómez, José Juan Rodríguez, Eduardo Aguirre de Cárcer, Alba Fresno
PRODUCCIÓN: CNTC
AFORO: Completo
DURACIÓN: 1h 55 min, sin descanso
LUGAR: Teatro Pavón. Madrid, 20 de octubre de 2010.


En menos de un mes me enamoré teatralmente tres veces. Era el año 2000 y por ser una fecha tan redonda siempre he creído que no me volverá a pasar, al menos tres veces en un mismo mes. En mi sobredosis de Cupido de entonces mediaron tres actores de los que todavía sigo enamorada y tres obras: una representación de El fin de los sueños de Animalario y una lectura dramatizada de El alcalde de Zalamea en el aula-teatro Juan del Enzina más el estreno de Don Juan Tenorio en el Calderón de Valladolid, dirigido, curiosamente, por Eduardo Vasco.
Desde entonces no me ha vuelto a dar tan fuerte, aunque, esporádicamente, vuelvo a tener reflejos de amor verdadero. Parece ser que con la oportunidad de volver a disfrutar de un texto tan, tan bien escrito como El alcalde de Zalamea he vuelto a caer en amor, que dirían los ingleses. Más puro y menos físico que el de aquel noviembre, desde luego. Al parecer, Calderón y Vasco son capaces de producir y removerme sentimientos. Y supongo que algo habrá tenido que ver que el verso dejaba de ser un posible obstáculo para volverse diáfano en su dicción e intención. La palabra era recibida por el espectador con toda su fuerza poética y dramática porque se había entendido e interpretado desde ella misma y por ella misma. El público así respondía con tensión, respiración contenida, expectación y ¡risas! (quién lo iba a decir en una obra como esta…) gracias, entre otras lindezas, a las escenas de Don Lope y Pedro Crespo que adquirían tal nivel de delicia teatral que obnubilaban la dudosa puesta en escena e interpretación del soliloquio de Isabel: el amor tiene sus imperfecciones. La mesura y contención en su interpretación, la potentísima presencia escénica de Joaquín Notario y su extraordinaria comunicación con José Luis Santos, quien le daba la réplica como nadie lo hubiera podido hacer, nos llevaron a un estado de emoción embargada, pocas veces conseguida.
Claro, yo me lo planteo de la siguiente manera: si eres director de una compañía de teatro clásico y tienes a un actor preparado por edad, por bagaje escénico, por solidez, por calidad interpretativa, por voz, por ¡físico! para un Pedro Crespo (o Segismundo, Celestina, Burlador…) lo lógico es que, tarde o temprano, montes esa obra. Si a eso le añades que tienes un elenco de calidad que te va a responder con solvencia y entrega, la posibilidad de contar con un diseñador de moda que sabe diseñar para teatro, un diseñador de luces con el que crear estupendas atmósferas, una escenógrafa que propone magníficas soluciones espaciales acordes a tu estilo y tú eres un director inteligente, con gusto exquisito para la música, entiendes a la perfección los textos clásicos… si a eso le añades el necesario dinero para montar a tu gusto, yo me pregunto: ¿cómo no montar esta obra?
Y el resultado de todo esto es que disfrutamos y nos dio felicidad. Como a aquel señor que, después de la representación, se fundía en un emocionado abrazo con Joaquín Notario en el bar, maravilloso cuadro que nos hizo mantener la mirada, embobadas. Tardará tiempo en pasar hasta que aparezca un Pedro Crespo tan excelente como Joaquín Notario.

28/2/10

EL CONDENADO POR DESCONFIADO


OFICIO, CNTC, INTERFERENCIAS



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EL CONDENADO POR DESCONFIADO
AUTOR: Tirso de Molina
COMPAÑÍA: Compañía Nacional de Teatro Clásico
VERSIÓN: Yolanda Pallín
DIRECCIÓN: Carlos Aladro
AYUDANTE DE DIRECCIÓN: Pilar Valenciano
ASESOR DE VERSO: Vicente Fuentes
VESTUARIO: Montse Amenós
ILUMINACIÓN: Pedro Yagüe
ESCENOGRAFÍA: Elisa Sanz
MÚSICA Y ESPACIO SONORO: Juan Manuel Artero
INTÉRPRETES: Jaime Soler, Arturo Querejeta, Francisco Rojas, Mon Ceballos, Iñigo Rodríguez Claro, Eva Trancón, Muriel Sánchez, Daniel Albadalejo, Ángel Ramón Jiménez, Jesús Hierónides, Jesús Calvo, Francisco Vila, Juan Meseguer, José Vicente Ramos, Rebeca Hernando, Sara Águeda
AFORO: Completo.
DURACIÓN: 1 h 30 min.
LUGAR: Teatro Pavón, Madrid. 24 de febrero de 2010, 20:00

Me gusta que haya una compañía profesional que dependa del Estado, que se ocupe de limpiar, fijar y dar esplendor a nuestras piezas clásicas y, al mismo tiempo, que no se olvide de piezas menores o menos conocidas, que busque un estilo de hacer clásico desde la contemporaneidad. Me gusta y me parece necesario. Por eso, admiro y aplaudo el valor de Adolfo Marsillach, quien creó y luchó por este proyecto hace casi veinticinco años, aunque se tuvo que esperar que llegara a la dirección Eduardo Vasco en 2004 para que algunos de las ideas de Marsillach se llevaran a cabo. Me refiero a la creación y asentamiento de un elenco estable y a la puesta en marcha de una cantera de actores (La Joven CNTC).
De lo bueno del elenco es que se crea un grupo de actores fijo que se conocen, dominan el clásico y eso es experiencia, oficio. Lo bueno del oficio es que puedes tirar de él cuando lo demás te hunde la nave.
El condenado por desconfiado es una obra clásica, es un drama teológico y es de Tirso de Molina. ¡Pum!. El riesgo es casi tan grande como la distancia que nos separa de esta obra oscura. Hay que adaptar códigos, hacerla comprensible al espectador del siglo XXI, cada vez menos formado espiritualmente, para que este no se aburra, para que no desconecte. Si el trabajo de hacer comprensible el texto –labor de la adaptación, dirección escénica, asesoría de verso…– no se realiza, probablemente al espectador no le importe despotricar a la salida, en el bar de al lado del teatro, a tan solo un metro de esos mismos actores que han tirado de oficio y que ahora ponen la oreja.
Arturo Querejeta, Daniel Albadalejo (señores, tenemos uno preparado para interpretar tenorios y burladores) fueron algunos de esos actores que han salido libres de la quema. Tienen oficio y se nota. Jaime Soler es un ejemplo de cómo se puede desperdiciar una voz espléndida, con una potencia de voz increíble: no sabía modularla sin desentonar o no le permitieron modularla. Los intérpretes, como grupo, chirriaban. El mensaje que pretendían enviar al patio de butacas no llegaba, no me llegó. Había interferencias, ruidos: quizá porque no le daban el sentido necesario al verso o quizá por el pretendido acercamiento temporal de la pieza a la actualidad, a la que se contextualizó con vestuario de la época de la duquesa de Alba y Goya (¿por qué vistieron de esa manera a Juan Meseguer al final del espectáculo?)
Sin embargo, sí me pareció un acierto la creación de ambiente barroco gracias a su estética ,a , la escenografía y la iluminación (sobra decir que la idea de utilizar una tela para simular el mar me sigue pareciendo hermosa) aunque no salvaban tampoco el espectáculo.
La pretensión de Adolfo Marsillach de hace casi veinticinco años de preferir que Domingo Ynduráin se escandalizase a que bostezara un estudiante parece que se ha cumplido solo en parte: algunos estudiantes de secundaria no pararon y no estoy segura de que Domingo Ynduráin no se hubiese escandalizado.