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3/11/11

LA COLMENA CIENTÍFICA (O EL CAFÉ DE NEGRÍN).




AUTOR: José Ramón Fernández
DIRECTOR: Ernesto Caballero
ESCENOGRAFÍA: Curt Allen Wilmer
ILUMINACIÓN: Juan Gómez Cornejo
VESTUARIO: Patricia Hitos
VIDEOESCENA: Álvaro Luna
PRODUCCIÓN: Centro Dramático Nacional/Residencia de Estudiantes/Teatro el Cruce
REPARTO: José L. Esteban, Paco Déniz, Lola Manzano, Paco Ochoa, Iñaki Rikarte, Pedro Ocaña
AFORO: completo
DURACIÓN: 75 minutos
LUGAR: Teatro Juan del Enzina, Salamanca, 28 de octubre de 2011, 22:00.
Según se acercaba el 28 de octubre, mi pesimismo menguaba en cuanto a la elección de La colmena científica (El café de Negrín) para inaugurar un teatro al que se le esperaba desde hace años. Sobre todo, tras la charla con un amigo de indudable criterio teatral que aseguraba que el montaje estaba bastante bien. Luego las casualidades comenzaron a surgir: el iluminador, Juan Gómez Cornejo, era el nuevo Premio Nacional de Teatro 2011 y, el mismo día R (de reapertura) se supo que su director, Ernesto Caballero, será el nuevo jefe del CDN en 2012. Para compensar, ya sentada en la butaca, me confesaron que uno de los actores había tenido que ser sustituido y que esa era su primera función.
Sin embargo, esos recelos se dispersaron durante los cinco primeros minutos de la representación. No percibí que el sustituto renqueara respecto a sus compañeros. De hecho, coral era la obra y coral su interpretación: ningún actor sobresalía por exceso ni por defecto. Y el espectáculo fue más que digno. Quizá no era un montaje para deslumbrar pero estaba bien construido y muy bien dirigido: había ingenio en la puesta en escena, mucha cabeza y sentido teatral, con algún toque de humor y ritmo medido. Con tres grandes virtudes que suelen escasear en estos tiempos teatrales: duración ajustadísima, armonía en su conjunto y ausencia de presunción. Y eso siempre se agradece.
Se agradece también que se demuestre, una vez más, que echar una ojeada a nuestro pasado nos ilumina sobre nuestro presente. Permanece el espíritu de la antigua Residencia de Estudiantes, cargado de optimismo, inquietudes intelectuales, intercambio de saberes e interacción entre disciplinas. Se muestra la especial y compleja relación entre maestro y alumno, pero también cómo la necesidad de mejorar el mundo obliga de manera individual a una implicación más activa en forma de compromiso político y sacrificio personal. Nos recuerda la importancia de la educación, lo imprescindible no solo de dar oportunidades sino también facilidades para formarse, de crear y mantener con mimo un grupo de investigadores en todos los ámbitos del saber, que ayude a avanzar a la sociedad.
Muy del gusto de los espectadores universitarios –por lo que nos gusta vivir de los créditos del pasado en la USAL– seguro que fue la evocación desde cierta melancolía de la vida en la Residencia, con alusiones a otros residentes como Luis Buñuel o Federico García Lorca, a las actividades deportivas, musicales y literarias, al igual que a las visitas de ilustres como Marie Curie o don Miguel de Unamuno. El contrapunto fueron las referencias a la Guerra Civil, cuyo inicio rompe la dinámica de la Residencia y lleva a los protagonistas a la muerte o, en el mejor de los casos, al exilio.
Una de las propuestas que más aceptación tuvo entre el público –un sector importante se ha formado ante la atenta y circunspecta mirada del busto de Unamuno– fue el planteamiento del personaje de nuestro exrector, verborreico y temperamental, en una interpretación simultánea a cuatro actores, en forma de coro. De igual manera, otras resoluciones escénicas, también muy teatrales, dejaron buen sabor de boca. Pienso tanto en los bailes para ayudar a la contextualización temporal, como en el juego con las sillas, válido para crear un microscopio o para formar una pequeña barricada.
Un acierto más: el tratamiento de las videoescenas. Sigo sosteniendo que en momentos de hipertecnologización, encontrar un punto mesurado es un punto a favor y una señal de inteligencia ya que lo fácil es recargar con tecnología o esconderse tras ella; lo difícil hacer teatro utilizando la tecnología como una herramienta más.
Y con esto, señores, se inauguró un teatro. Más que bien.

(Horas antes de la función había encontrado la tranquilidad al leer las siguientes palabras del que tendrá que lidiar con un cambio de gobierno, casi seguros recortes de presupuesto y la manida y cansina austeridad en el CDN: "Tened en cuenta que no vengo del teatro off, sino del teatro uf. Yo sé lo mucho que se puede hacer con muy poco dinero" E. Caballero)

25/10/11

REAPERTURA DEL TEATRO JUAN DEL ENZINA



(Por suerte, el texto que pego a continuación no se tendrá que volver a recitar. La reivindicativa orden trujamaniana colgará sus hábitos. No será necesario organizar recitales teniendo en cuenta el calendario de Champions, ni abordar a actores, escritores y directores para sumarlos a la causa universitaria. Los tiempos de escribir cartas a rectores haciendo comparaciones odiosas ojalá no tengan que repetirse. Los vicerrectores, directores de SAC, políticos locales varios y alguna que otra intérprete de Tres sombreros de copa ahora reconvertida en concejala respiran tranquilos. El AULA DE TEATRO JUAN DEL ENZINA de la Universidad de Salamanca, tras casi diez años de inexplicable cierre, una tapia que le convertía en espacio para cultivar champiñones, olvido institucional y mucha tontería de política universitaria y burocrática, POR FIN, vuelve a abrirse. El acto de inauguración será el 28 DE OCTUBRE, con EL CAFÉ DE NEGRÍN, de José Ramón Fernández, dirección de Ernesto Caballero y producción del Centro Dramático Nacional.
Ojalá todo este deseo y energía humana por parte de la Plataforma Juan del Enzina y de la Facultad de Filología, junto con el esfuerzo económico que se ha realizado desde la USAL y la JCYL se vean recompensados con una programación arriesgada e inteligente, así como por el interés de la universidad por potenciar el espacio como AULA DE TEATRO, en la que los estudiantes puedan realizar sus prácticas filológicas y teatrales.
Que haya MUCHA MIERDA)

LITURGIA PARA EL TEATRO “JUAN DEL ENZINA”
SOLISTA
CORO
Fernando de Rojas
Ruega por nosotros
Juan del Enzina
Ruega por nosotros
Lucas Fernández
Ruega por nosotros
Juan de la Cueva
Ruega por nosotros
Lope de Vega
Ruega por nosotros
Tirso de Molina
Ruega por nosotros
Calderón de la Barca
Ruega por nosotros
José Zorrilla
Los Quintero
Ruega por nosotros
Rogad por nosotros
Ramón del Valle-Inclán
Ruega por nosotros
Jacinto Benavente
Los Machado
Ruega por nosotros
Rogad por nosotros
Federico García Lorca
Ruega por nosotros
Miguel Mihura
Ruega por nosotros
Alejandro Casona
Ruega por nosotros
Antonio Buero Vallejo
Ruega por nosotros
De los enterradores del teatro
Líbranos, Señor
A los enemigos de la cultura
Que les den
De los culpables en la Universidad
de que el Juan del Enzina
esté tapiado y muerto
Líbranos, Señor
Al Ayuntamiento, a la Junta de Castilla y León, a los partidos, que recalifican terrenos, pero se olvidan del Juan del Enzina
Que les den
De los que piensan en celebrar el centenario de la Universidad, pero no se mueven para rehabilitar un teatro que lleva años muerto
Líbranos, Señor
A los responsables municipales que piden y piden exposiciones universales, pero pasan de la recuperación del Juan del Enzina
Que les den


Fernando Fernán Gómez
Ruega por nosotros
Nuria Espert
Ruega por nosotros
Carlos Hipólito
Ruega por nosotros
Rafael Álvarez “el Brujo”
Ruega por nosotros
José Luis Gómez
Els Joglars
Ruega por nosotros
Rogad por nosotros
Aitana Sánchez-Gijón
Ruega por nosotros
Miguel Ángel Solá
Ruega por nosotros
Blanca Oteyza
Ruega por nosotros
Héctor Alterio
Ruega por nosotros
Animalario
Rogad por nosotros
Amparo Baró
Ruega por nosotros
Josep María Flotats
Ruega por nosotros
José María Pou
Ruega por nosotros
Blanca Portillo
Rogad por nosotros

Calisto y Melibea
Rogad por nosotros
Don Juan y doña Inés
Rogad por nosotros
Adela y Pepe “el Romano”
Rogad por nosotros
Max Estrella y don Latino
Rogad por nosotros

A los responsables
De la muerte del Juan del Enzina
Que les den
A los que estiman las humanidades por la mitad de su valor real
Que les den
A los que no son capaces de encontrar dinero para las letras
Que les den
SOLISTA
Oh, Señor,
Tú que diste al hombre el don de la palabra y concediste a unos pocos el poder sublimarla en el teatro.
Tú que, cuando estás en forma, creas autores como Shakespeare, Molière, Lope de Vega o Calderón.
Tú que, cuando te esmeras, creas a Alberto San Juan, Miguel Ángel Solá, Ginés García Millán o Carmelo Gómez… sólo para hacer más grande el teatro.
Tú que permitiste que incluso en tiempos del dictador Franco los responsables de la Universidad de Salamanca crearan el Aula de Teatro Juan del Enzina, no permitas que tu siervo Enrique Battaner (o quien le sustituya) pase a la historia como el enterrador del teatro universitario en Salamanca.
Tú que haces que tu Iglesia nos dé lecciones de espectáculo teatral con ocasión de las exequias de tu siervo Juan Pablo II y la entronización de Benedicto XVI, permite que en el Juan del Enzina siga representándose teatro.
Tú que bendices bodas reales y otros fastos políticos faranduleros, ten piedad del teatro.
Tú que resucitaste a Lázaro, saca de la tumba al Juan del Enzina.
Y si los responsables de este asesinato cultural no te hicieran caso, Señor, que todas las voces que se han escuchado durante treinta años en el Juan del Enzina se conviertan en graznidos y resuenen cada noche en los oídos de ellos y sean para siempre su más cruel pesadilla.
CORO: Amén
SOLISTA
CORO
A los que dicen que el teatro ha muerto
Que les den por el bulo
(Tres veces)
SOLISTA
CORO
Que Talía y Terpsícore, las musas del teatro, estén siempre con vosotros
Y con tu espíritu
SOLISTA
CORO
Podéis ir en paz
Y no gracias al Rector