DESMONTANTO A BLANCANIEVES
AUTOR Y DIRECCIÓN: Juan Mairena
ESCENOGRAFÍA: La Máquina tipográfica
VESTUARIO: Íñigo Sabada
REPARTO: Dolly Drag, Olivia Bagliv, David Aramburu y Juan Logar.
AUTOR: Daniel Sánchez Arévalo
DIRECCIÓN: Raúl Arévalo
REPARTO: Víctor Clavijo, Sandra Collantes, Alicia Rubio, Font García/Canco Rodríguez/Iñake Ardana
ADENTRO
AUTORA: Carolina Román
DIRECCIÓN: Tristán Ulloa
REPARTO: Carolina Román y Nelson Dante
El formato de microteatro es al teatro lo que el cuento a la novela. A falta de experiencia en otras salas de formato parecido, es la primera conclusión a la que he llegado tras ver los microespectáculos Desmontando a Blancanieves, Nosotros 2023 y Adentro. Y de momento, solo puedo decir que es un formato que me encanta.
El microteatro sufre de condensación e intensidad por su naturaleza: espacio reducidísimo, breve duración, pocos personajes, número acotado de espectadores. Una habitación, quince minutos, unos cuatro personajes, quince espectadores. Y este formato de menos es más tiene muchas ventajas: facilita el consumo (4€ cada sesión en múltiples pases cada noche), se facilita la sustitución de actores, se establecen futuras asociaciones creativas, permite probar recursos dramatúrgicos, interpretativos, de dirección… en fin: jugar. Si el espectáculo es infumable, el espectador sufrirá brevemente; si la pieza es fantástica, gozará intensamente ese ratico. Sin embargo, como en los cuentos, si se falla en el planteamiento inicial el fracaso puede soplar en la oreja.
Y es que a mí, a pesar de que me guste el teatro a la italiana, me chifla que se le pongan bombas que obliguen a las artes escénicas a tirar hacia adelante: la reducción a un espacio mínimo y un tiempo muy acotado condicionan hasta el punto de que se adapta el lenguaje escénico y se anima tanto a afinar la dramaturgia como a dar giros textuales finales. La cercanía impide la falsedad interpretativa y potencia la creación de atmósferas. Y todo ello lleva a una modificación en la relación público-actores: todo es más intenso, más impactante, más simbólico y más íntimo.
El Microteatro da alegría tanto a quienes lo hacen como a quienes lo ven. Y eso es lo que me ha sucedido con los tres microespectáculos que hasta ahora he visto. Vayamos por orden cronológico.
-Desmontando a Blancanieves era una relectura escrita y dirigida por Juan Mairena sobre el cuento popular con inspiraciones botellescas. Desternillante, además. Para entenderlo deben recordar la historia de las peras y manzanas, obviamente. Y es que el formato chiquito y múltiple permite plantear ciclos temáticos y este microespectáculo estuvo en cartel coincidiendo con la semana del Orgullo. Yo sí que estoy orgullosa de que mi primera vez en Micro fuera con este pase especial que nos hizo la fantástica Dolly Drag para los tuiteatreros. No pude tener mejor estreno.

-Adentro es sensibilidad y delicadeza aunque trate una historia cruda. Es la sensibilidad y delicadeza de su dirección, Tristán Ulloa; de unos actores, Carolina Román y Nelson Dante, con un envidiable canal de comunicación entre ellos. Pero, por encima de todo, Adentro es una atmósfera impactante, una tensión bien medida y una excelente dosificación de información que lleva al desasosegante giro final.
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